sábado, 2 de abril de 2011

Bartol, Vladimir

(1903-1967) Su primera desgracia fué escribir en una lengua, el esloveno, que hasta su propia, Yugoeslavia, era minoritaria, aún cuando su singularidad lo destinaba a ser considerado como autor universal por sus contemporáneos.  Filósofo, psicólogo (introdujo en su país las obras de Freud), biólogo, historiador de las religiones, la segunda desgracia de Bartol fué le de ser uno de esos espíritus libres, abiertos a todo, que tanto miedo infunden a los dictadores de todos los tiempos y todas las latitudes.  Fué uno de los primeros en denunciar la mentira del nazismo, para él caso idéntica a la del estalinismo -cosa que, evidentemente, no podía redundar en beneficio de la difusión de su obra,  Durante largos años ésta circuló de manera casi confidencial, si no secreta, y sólo ahora comienza a ser conocida en todo el mundo.
Escritor enmascarado, Bartol tuvo que recurrir a lo largo de toda su vida a los subterfugios más sutiles para filtrar entre líneas unas ideas tachadas entonces (y a veces también hoy) de subersivas.

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